TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN EN NIÑOS

Un artículo sobre LA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN EN NIÑOS, de la psicóloga Laura Fuster.

Baja tolerancia a la frustración. Qué es y cómo puedo trabajarla en niños

En este post quiero explicaros qué es la tolerancia a la frustración y cómo manejarla en niños. En nuestro centro de psicología en Valencia trabajamos los problemas infantiles. En los últimos años han aumentado de una manera muy considerable las consultas de los padres que están preocupados porque sus hijos tienen una baja tolerancia a la frustración. La queja más común es que el niño se enfada cuando se le da un “no” por respuesta, cuando se le cambian los planes o cuando le sale algo mal o comete un error.

¿Qué es la tolerancia a la frustración?

Albert Ellis fue el primer psicólogo en hablar de la baja tolerancia a la frustración. Según él, consistía en el comportamiento de las personas que tienden a procrastinar o aplazar sus obligaciones, poniendo por encima el placer inmediato. Estas personas suelen preferir la evitación del dolor a corto plazo a costa del estrés a largo plazo.

Según Ellis, la baja tolerancia a la frustración viene determinada por una serie de creencias disfuncionales, probablemente aprendidas durante la infancia. Es decir, pensamientos como “el mundo debe ser justo”, “es mejor evitar que afrontar el dolor”, ” los demás deben solucionarme los problemas”.

Estas creencias llevan a que la persona evite situaciones de frustración, de ese modo no desarrolla habilidades para hacer frente al estrés. Esto termina por convertirse en un circulo en el que los problemas generan malestar, se evitan, y este hecho genera todavía más malestar por no resolver el conflicto.

Baja tolerancia a la frustración en niños

Como comentábamos anteriormente, la baja tolerancia a la frustración puede tener origen en la infancia. Normalmente, los padres de los niños que se frustran fácilmente suelen brindar toda su ayuda a sus hijos, sin dejar que desarrollen habilidades por ellos mismos. Estos padres lo hacen con muy buena intención, y es que, todo el mundo desea evitar el dolor a sus seres queridos. El problema es que si no nos enfrentamos a situaciones difíciles no aprendemos cómo solucionarlas.

Lo ideal sería que los niños fueran aprendiendo ciertas responsabilidades adaptadas a su edad y etapa de desarrollo. De este modo van ganando confianza en ellos mismos y su respuesta no será evitar los contratiempos, sino intentar buscar la mejor solución para poder resolverlos.

Cuando los padres tienen un poco de paciencia y dejan que sus hijos se enfrenten solos a ciertas situaciones, rápidamente, se dan cuenta de que tienen más capacidades de las que piensan. El niño resuelve el problema con éxito y esto le hace ganar confianza y reforzar su autoestima.

Debemos enseñar a los niños a esperar y buscar soluciones. Si apoyamos el proceso sin solucionarles el problema nosotros, aprenderán habilidades y ganarán autoestima.

Cuándo somo pequeños, solemos pensar a corto plazo. Si queremos algo, lo queremos ya, nos cuesta mucho posponer el placer o el bienestar. Un estudio clásico conocido como “el test del marshmallow”, demostró que los niños suelen preferir un gratificación inmediata menor, frente a una recompensa mayor a largo plazo o que implique esperar. Con el tiempo, se llegó a la conclusión de que los niños que pensaban a largo plazo y que eran capaces de tolerar esa frustración y manejar el estrés de la espera, conseguían mejores cualificaciones escolares y tenían mejores trabajos en el futuro. De hecho,  se llegó a considerar a la habilidad de aplazar la gratificación como un predictor del éxito.

Por lo tanto, es importante que los adultos enseñemos que no se puede tener todo en el momento y que en ocasiones la frustración o la espera puede implicar algo mejor.

El test del masmel

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Cómo trabajar la tolerancia a la frustración en niños

Para enseñar al niño a tolerar la frustración, existen consejos útiles que detallamos a continuación:

1.Dar ejemplo

La actitud positiva de los padres a la hora de afrontar las situaciones adversas es el mejor ejemplo para que los hijos aprendan a solventar sus problemas. Ten en cuenta que una de las maneras en las que el niño aprende es el modelaje. Los padres suelen ser los modelos en los que los hijos se fijan y repiten sus reacciones y conductas. Revisa tus pensamientos sobre el estrés, los errores y la frustración. Intenta no enfadarte ante un cambio de planes, vivir con serenidad las dificultades diarias, presentando soluciones. Si lo haces de ese modo, el niño entenderá que es el correcto.

2. No darle todo hecho

Si se le facilita todo al niño y no se le permite alcanzar sus retos por sí mismo, es difícil que pueda equivocarse y aprender de sus errores para saber cómo enfrentarse al fracaso. No intentes compensar el error solucionándolo tu. Quédate a su lado, demuéstrale apoyo pero deja que sea él el que encuentre otras formas de solucionar el problema.

3.Marcarle objetivos

Hay que enseñar al niño a tolerar la frustración poniéndole objetivos realistas y razonables, pero sin exigirle que se enfrente a situaciones que, por su edad o madurez, sea incapaz de superar.

4.Convertir la frustración en aprendizaje

Las situaciones problemáticas son una excelente oportunidad para que el niño aprenda cosas nuevas y las retenga. De esta forma, podrá afrontar el problema por sí mismo cuando vuelva a presentarse.

5.Enseñarle a ser perseverante

La perseverancia es esencial para superar situaciones adversas. Si el niño aprende que siendo constante puede solucionar muchos de sus problemas, sabrá controlar la frustración en otras ocasiones.

No es necesario que esa perseverancia sea continua ni insistente. En ocasiones es mejor que el niño deje de hacer la tarea que le está frustrando, cambie de actividad y vuelva a retomarla más adelante. Hablalo con él de modo que entienda que no evita la situación ni la van a solucionar otros, sino que va a esperar a que sus emociones bajen para poder ver el problema desde otra perspectiva.

6.Enseñarle técnicas de relajación

Todos nos enfrentamos a las situaciones adversas de una forma más positiva si estamos relajados. Un buen consejo es enseñar a los pequeños a aumentar su tolerancia a la frustración a través de la relajación del cuerpo.

Uno hace más fuerte a alguien cuando lo ayuda un poco. Pero lo debilita si lo ayuda mucho.

Buda

7.Enseñar a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca

Enseñar a los niños a identificar emociones es algo muy importante para su futuro. Si tu hijo detecta que cuándo se frustra se pone rojo, le late fuerte el corazón, se enfada, etc. tendrá más probabilidades de atajar el problema y plantear mejores soluciones. Por ejemplo, Juan está rabioso porque no ha hecho bien una resta. Detecta muy bien su enfado porque aprieta los dientes y se pone rojo. En ese momento decide pasar a otra resta e intentar solucionar esa más tarde.

8.Enseñar al niño cuándo debe pedir ayuda

A algunos pequeños les cuesta pedir ayuda, mientras que otros la piden constantemente y de inmediato. Hay que enseñar al niño a intentar encontrar una solución primero. Si se siente frustrado al realizar alguna tarea, debemos intentar que nuestra ayuda no se solucionarle el problema sino apoyarle en la búsqueda de la solución:  “¿qué podrías hacer en lugar de enfadarte o abandonar la tarea?”.

9.Representar papeles

Se puede jugar con el niño a interpretar una situación frustrante. Por ejemplo, el pequeño tiene que hacer los deberes pero quiere irse a jugar al parque. Primero, el niño interpretará la frustración y luego adoptará el rol opuesto. Se le puede animar a que hable consigo mismo de forma positiva y busque una manera de resolver el problema

10.Reforzar las acciones apropiadas del niño

Es importante alentar a tu hijo cuando retarde su respuesta habitual de ira ante la frustración, y cuando utilice una estrategia adecuada.

En resumen, cabe recordar que la frustración forma parte de la vida. Aunque no se puede evitar, se puede aprender a manejarla  y aumentar de esta forma la tolerancia a la misma. Aprender a tolerar la frustración facilita que nos enfrentemos con éxito a la vida. Por ello, cuanto antes aprendamos, mejor .

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